
Por Alex Esquivel M.
En un país donde la palabra “anticorrupción” suele desgastarse entre discursos y promesas, cada acto institucional adquiere un peso simbólico y político. La reciente firma de convenio entre el Ayuntamiento de Salvador Escalante y la Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal Anticorrupción de Michoacán (SESEA) para implementar el sistema DECLARASEA, no debería leerse como un simple trámite administrativo. Es, en esencia, una declaración de buenas intenciones.
La presidenta municipal, Dayana Pérez Mendoza, ha decidido vincular al municipio con la Plataforma Digital Estatal y Nacional, lo que implica someter la gestión pública local a un esquema de mayor interconexión, monitoreo y trazabilidad en materia de declaraciones patrimoniales, de intereses y constancias fiscales. En términos prácticos, significa menos discrecionalidad y más exposición a la rendición de cuentas.

Sin embargo, conviene no caer en el entusiasmo automático. La historia reciente demuestra que los sistemas, por sí mismos, no transforman la ética pública; la voluntad política sí. Las plataformas digitales pueden fortalecer controles, pero su eficacia depende de que exista seguimiento, auditoría real y consecuencias cuando se detectan irregularidades. La tecnología es herramienta; la integridad, decisión propia.
En ese sentido, la apuesta de Salvador Escalante abre una oportunidad. Si la implementación del DECLARASEA se acompaña de capacitación efectiva, supervisión constante y comunicación clara hacia la ciudadanía, podría convertirse en un modelo de gobernanza preventiva a nivel municipal. Si se queda solo en el acto protocolario, será un eslabón más en la larga cadena de buenas intenciones.

La transparencia no se proclama: se practica. Y se practica todos los días, en cada contrato, en cada trámite, en cada decisión presupuestal, en cada cobro hecho a la ciudadanía y en cada obra ejecutada para el pueblo. La ciudadanía no espera discursos bonitos y bien estructurados, sino congruencia edvidente y sostenida para beneficio social, que se refleja en la cuenta pública de cada trimestre, pues los regidores también deben sere parte importante e integral de este compromiso, pues así lo demanda la ciudadanía.
Hoy, Salvador Escalante, a través de Dayana Pérez Mendoza, firma un compromiso. Así, el verdadero reto comienza mañana, en el día a día, y como siempre, Dayana Pérez Mendoza saldrá adelante, en un proceso en el que la victoria, hay que decirlo fuerte y claro, será del pueblo de Salvador Escalante, pues ya no repetirá errores del pasado, cuando sus administraciones municipales dejaron endeudado al municipio, en detrimento de toda la población, misma que aún paga las consecuencias de dichos errores de gobierno.
Tener una alcaldesa así, con esa capacidad de trabajo, de honestidad y trasparencia, no tiene precio. Es una bendición para el municipio de Salvador Escalante que el pueblo debería de aprovechar, para construir un mejor futuro para todos, pero especialmente para las futuras generaciones, que ya están aquí. Por eso, la firma de Dayana Pérez Mendoza no sólo representa un protocolo más, sino un compromiso trascendente e histórico para con todos en Salvador Escalante. En hora buena … ¡!
































