Podrán decir misa, pero no se puede abrir una carpeta de investigación a capricho de nadie. Lo dijo fuerte y claro el secretario de seguridad en el país, Omar García Harfuch, al ser cuestionado sobre las líneas de investigación que se siguen sobre el caso de Carlos Manzo, en su reciente visita a Michoacán.
Y es que no basta con que Carlos Manzo hiciera señalamientos, y luego Grecia Quiroz alegue lo mismo, si no se presentan pruebas o indicios de ello. Carlos, hay que decirlo fuerte y claro, era un personaje mediático que no presentaba pruebas de lo que decía.
No estoy a favor de uno y en contra de otro, no, pero la justicia no se puede basar en los gritos y sombrerazos de nadie, así haya sido presidente municipal. De hecho, esas acusaciones públicas en contra de los grupos delincuenciales que operan en Michoacán, fueron las que provocaron su muerte, malamente.
Y las diferencias de Carlos Manzo con Leonel Godoy, Raúl Morón y Nacho Campos, fueron políticas y, sobre todo, mediáticas, no jurídicas, pues para ello se tendría que haber presentado pruebas para iniciar la carpeta de investigación correspondiente en la Fiscalía, lo que obviamente no se hizo. Y es que mucho de eso era campaña mediática rumbo al 2027.
De ahí que García Harfuch señalara, abierta y públicamente, al grupo de Jalisco como el responsable de dicho asesinato, bajo el móvil de mantener un mejor control delictivo de la plaza, ya sin la presencia del alcalde Manzo.
Sin embargo, Omar García aclaró que aún siguen abiertas otras líneas de investigación para no descartar ninguna posibilidad, pero que, sin pruebas, no se debe señalar a nadie, pues ello rompe el marco jurídico vigente y agrede el derecho de terceros.
De ahí justamente que el secretario dijera, en la mañanera, que hablaría con Grecia Quiroz, no como presidenta municipal de Uruapan, sino como esposa de Carlos Manzo, para brindarle la información existente de manera detallada.
Y es que Grecia Quiroz no debe señalar a ninguna persona sin presentar pruebas, en especial cuando algunas de las diferencias entre Carlos Manzo y Nacho Campos, fueron presupuestales, de tal suerte que el mismo Juan Manzo lo reconoció públicamente. Le prometieron algo y no le cumplieron. Y eso, por supuesto, lo molestó.
Es decir, el móvil, hasta el momento, no es político. Y las carpetas de investigación abiertas son eso, no acusaciones, por lo que hay que esperar, aún más, para ver que resultados arrojan dichas investigaciones, pero sin culpar aún a nadie, pese al dolor que ello implica para los afectados.
Ciertamente hay que dar con los actores intelectuales del asesinato de Carlos Manzo, pero un dicho, sin pruebas, de quien fuera el alcalde de Uruapan y que su esposa lo repita hasta el cansancio, no es prueba fehaciente de ello y sí violenta el estado de derecho al que ella misma apela clamando justicia.
Y no dudo que, si hubiera alguna prueba que señale a una o varias personas de ello, la fiscalía actuaría conforme a derecho, al margen de la política o el gobierno, y no de manera violenta e ilegal como lo hace Grecia Quiroz desde una plataforma social, jugando el papel de víctima y de juez al mismo tiempo.































