Por Alex Esquivel M
La fortaleza de una democracia no se mide únicamente por la celebración de elecciones, sino por la capacidad de garantizar que quienes informan a la sociedad puedan ejercer su labor sin amenazas ni silencios impuestos. En un estado como Michoacán, donde el periodismo enfrenta riesgos permanentes y donde la libertad de expresión continúa siendo una asignatura pendiente, las acciones legislativas dejan de ser simples ejercicios parlamentarios para convertirse en compromisos históricos con la vida democrática.
En ese contexto, el liderazgo de la diputada Dra. Belinda Iturbide Díaz al frente de la Comisión de Comunicación Social representa una de las iniciativas más relevantes en favor del gremio periodístico en los últimos años. Su decisión de abrir el diálogo con periodistas, comunicadores y representantes de distintas regiones del estado demuestra una forma de hacer política basada en la escucha, la construcción colectiva y la sensibilidad social.
Lejos de la práctica tradicional de legislar desde la distancia, Belinda Iturbide ha optado por acercar el Congreso a quienes viven diariamente las complejidades del ejercicio informativo. Esa visión ha permitido impulsar la construcción de una Ley de Protección a la Actividad Periodística con una característica fundamental: nace desde las voces del propio gremio y responde a las realidades específicas que enfrentan las y los comunicadores en Michoacán.
Su actuación, además, encuentra sustento en los principios constitucionales que garantizan la libertad de expresión y el derecho a la información. Sin embargo, más allá del fundamento jurídico, existe una convicción política que distingue este esfuerzo: entender que proteger a los periodistas significa proteger el derecho de la sociedad a conocer la verdad.
La primera mesa técnica celebrada en Morelia confirmó la necesidad de avanzar en este camino. Las experiencias compartidas por periodistas de diversas regiones evidenciaron que las amenazas y formas de violencia varían según el contexto, haciendo indispensable una legislación capaz de responder a esas particularidades. La respuesta de la legisladora fue clara: abrir un proceso permanente, regional y de Parlamento Abierto que permita construir soluciones reales y no simples declaraciones de buena voluntad.
En una época en la que la desconfianza hacia las instituciones es creciente, la capacidad de convocar a la pluralidad política y generar consensos constituye una cualidad cada vez más escasa. Belinda Iturbide ha logrado precisamente eso. Su trabajo ha encontrado eco entre las distintas fuerzas de la 76 Legislatura y ha permitido incorporar las demandas históricas de los colectivos periodísticos a la agenda pública, consolidando un liderazgo caracterizado por el diálogo, la inclusión y la defensa de los derechos fundamentales.
Por supuesto, ninguna ley por sí sola resolverá de manera inmediata los desafíos que enfrenta el periodismo. Sin embargo, las transformaciones profundas comienzan cuando existe voluntad política y compromiso con las causas públicas. Y en este proceso, la diputada Belinda Iturbide ha demostrado que es posible ejercer una representación cercana, con perspectiva de género y con una visión progresista orientada a fortalecer las libertades democráticas.
Michoacán tiene hoy la oportunidad de convertirse en referente nacional en materia de protección a periodistas. Si ello ocurre, será en buena medida porque existió un liderazgo capaz de comprender que la democracia no puede sobrevivir sin voces libres. La labor emprendida por la Dra. Belinda Iturbide Díaz no sólo dignifica el papel de la mujer en la vida pública michoacana, sino que confirma que la política, cuando se ejerce con responsabilidad y sensibilidad, puede convertirse en un instrumento para defender derechos y construir confianza.
Porque proteger a quienes narran la realidad es, en el fondo, proteger la memoria, la verdad y la democracia misma. Al tiempo… ¡!


































