Por Alex Esquivel M.
Hay gobiernos que fracasan por falta de recursos. Otros, por falta de visión. El Ayuntamiento de Uruapan parece reunir ambas condiciones

Los números son demoledores. Mientras la mitad de los residuos que generan los hogares son orgánicos, el municipio apenas logra recuperar el tres por ciento para su aprovechamiento. El resto termina mezclado, compactado y enviado al relleno sanitario como si separar la basura fuera un simple eslogan de campaña y no una política pública.
Lo más preocupante no es el fracaso técnico. Es la resignación política
Durante años, los gobiernos municipales han insistido en que la ciudadanía debe separar sus residuos para cuidar el medio ambiente. Sin embargo, cuando el camión recolector llega, mezcla todo su contenido. El ciudadano cumple; la autoridad destruye ese esfuerzo en cuestión de minutos. Difícil encontrar una metáfora más precisa de la incongruencia gubernamental.
La administración municipal tampoco puede justificar el deterioro operativo del servicio. De los 28 camiones recolectores, sólo 10 funcionan plenamente; los demás sobreviven entre reparaciones y fallas mecánicas. Las consecuencias las padecen diariamente miles de familias, que pagan impuestos para recibir un servicio eficiente y terminan obteniendo uno muy ineficiente.
Pero el verdadero problema aparece cuando se observa lo que el Ayuntamiento ha decidido no hacer
En Uruapan operan decenas de rutas particulares de recolección de basura que tampoco separan residuos. Regularlas significaría modificar inercias, establecer reglas claras y asumir decisiones que inevitablemente generan resistencias. Sin embargo, el gobierno parece haber optado por el camino más cómodo: no tocar intereses, aunque ello signifique mantener un modelo ambientalmente obsoleto y económicamente ineficiente. El costo político pesa más que el interés público. En tanto, el impuesto predial se incrementó este año, como mínimo, por arriba del 100 por ciento. Hay casos que demuestran un aumento del 300 por ciento.
Lo paradójico es que ni siquiera puede alegarse desconocimiento
Volviendo al tema, cabe destacar que existe un modelo que ya demostró resultados. Un programa piloto permitió recuperar la totalidad de los residuos orgánicos recolectados, rescatar materiales reciclables y reducir significativamente los costos de operación utilizando menos recursos humanos y materiales que el propio sistema municipal. Cuando las soluciones existen y la autoridad decide ignorarlas, el problema deja de ser administrativo para convertirse en una falta de voluntad para transformar las cosas. Y es justo ahí cuando el gobierno de Grecia Quiroz prácticamente desaparece.
La política ambiental no puede reducirse a discursos pronunciados cada Día Mundial del Medio Ambiente ni a campañas publicitarias que desaparecen después de unos días. Gobernar implica corregir aquello que claramente no funciona. Y lo primero que evidentemente no funciona, es la misma presidenta municipal: Grecia Quiroz.
Así, mientras el Ayuntamiento continúe privilegiando la administración de la crisis sobre la solución del problema, Uruapan seguirá enterrando miles de toneladas de residuos… y también oportunidades de desarrollo, ahorro financiero y protección ambiental.
Porque la basura nunca miente
Los residuos exhiben lo que los discursos intentan ocultar. Revelan la capacidad, o la incapacidad, de un gobierno para planear, administrar y tomar decisiones difíciles pero definitivamente necesarias.
Y hoy, los datos son contundentes: el verdadero desperdicio en Uruapan no son únicamente las toneladas de residuos que llegan diariamente al relleno sanitario. El mayor desperdicio es el de un gobierno que, teniendo el diagnóstico y conociendo las alternativas, ha preferido administrar el problema antes que resolverlo. Es el de una presidenta que se hace la víctima en lugar de asumir su responsabilidad como la líder social que podría.
La historia demuestra que los gobiernos no son juzgados por sus promesas, sino por sus resultados. En materia de manejo de residuos, los resultados del Ayuntamiento de Uruapan son difíciles de defender. Y en obras públicas también, o en materia de seguridad y… Uruapan prácticamente no tiene gobierno municipal y mucho menos una ruta a seguir.
En ese contexto cabe preguntar ¿Qué dirá Grecia Quiroz a la ciudadanía en el próximo informe de gobierno? En la inteligencia de que casi no ha hecho cosa alguna importante y menos aún trascendente. Al Tiempo… ¡!

































