Por Alex Esquivel M.
Los políticos y también las políticas, suelen equivocarse cuando confunden las redes sociales con el territorio. Una fotografía puede proyectar cercanía; una campaña digital puede generar visibilidad; pero ninguna de las dos sustituye el contacto directo con la ciudadanía. Ese que se genera con un buen apretón de manos al saludar. Por eso, los liderazgos que perduran son aquellos que entienden que la confianza se construye caminando colonias, escuchando a las familias y organizando comunidades. Y no estoy hablando de calles, de colonias ni de comunidades, sino de la gente que vive justo ahí, día a día, en el barrio.
Y ese es el camino que Blanca Lara ha decidido recorrer en Uruapan
Los múltiples recorridos, asambleas informativas y reuniones que ha sostenido en distintas colonias del municipio muestran una constante: privilegiar la organización social por encima del protagonismo personal. Por ello, fue parte de las cuarenta Asambleas Informativas en Defensa de la Soberanía Nacional realizadas en Uruapan de forma simultánea el pasado fin de semana, en encuentros con mujeres, jóvenes, trabajadores del IMSS, personas jubiladas, vecinos y organizaciones sociales que hablan de una estrategia basada en la presencia permanente y en la construcción de tejido comunitario.
No es casualidad que en prácticamente todos esos encuentros aparezcan las mismas palabras: unidad, organización, territorio y cercanía. Más allá del discurso político, esos conceptos reflejan un método de trabajo que privilegia la participación ciudadana sobre los eventos multitudinarios de ocasión. En tiempos donde abundan los liderazgos construidos desde la imagen ocasional, recorrer casa por casa continúa siendo una de las formas más eficaces de conocer las necesidades reales de la población. Y es que lo más importante es la gente y Blanca Lara lo sabe.
Su respaldo al proyecto político encabezado por Raúl Morón Orozco tampoco se limita a una expresión de lealtad partidista. La labor que desarrolla en las colonias de Uruapan busca fortalecer una estructura territorial mediante el diálogo permanente con diversos sectores sociales. Mujeres organizadas, jóvenes, trabajadores, jubilados y vecinos participan en una dinámica que pretende convertir la información en organización y la organización en participación ciudadana, porque todos contamos.
Resulta igualmente muy significativo que Blanca Lara haya incorporado a su agenda temas que trascienden la coyuntura política inmediata o viendo al 2027. Su participación en espacios de formación para mujeres y su reconocimiento al papel de la educación como instrumento de transformación social revelan una visión que entiende que el desarrollo comunitario también pasa por el fortalecimiento del liderazgo femenino y la preparación de las nuevas generaciones. En pocas palabras, para Blanca Lara el futuro somos todos.

Desde luego, ninguna actividad política está exenta del escrutinio público. Ese debe ser siempre el principio de una democracia sana. Pero también es cierto que el trabajo territorial merece ser valorado cuando existe constancia, disciplina y presencia permanente entre la ciudadanía, especialmente para que dicha visión de nuestra sociedad sea inclusiva, sin distingos de ninguna clase. El proyecto, dígase de una buena vez, se llama Uruapan.
Así, en una época donde muchos actores políticos aparecen únicamente cuando se acercan los procesos electorales, la permanencia en las calles adquiere un significado distinto. La política recupera parte de su esencia cuando vuelve a escuchar antes de hablar y cuando entiende que los proyectos colectivos se construyen desde abajo, colonia por colonia, comunidad por comunidad, trascendiendo Uruapan.

Y Blanca Lara parece haber elegido precisamente esa ruta. No la de los reflectores efímeros, sino la del trabajo cotidiano, incluso en domingo. Y si algo ha demostrado la historia política de Michoacán, es que los liderazgos que nacen en el territorio suelen tener raíces mucho más profundas que aquellos que únicamente florecen en los discursos y la foto de ocasión, al margen de la gente, piedra angular del proyecto más que político, social, de Blanca Lara. Al tiempo… ¡!



































