Por: Alejandro Esquivel Mendoza – Periodista
Nos guste o no, Morena Michoacán ya tiene coordinador estatal: el polémico parachense Carlos Torres Piña. Su designación, sin embargo, dista mucho de representar un proceso terso. La inconformidad del profesor Raúl Morón Orozco, quien cuestiona el resultado de la encuesta del bienestar, abre la puerta a un cisma que, quiérase o no, puede dividir a las huestes y fuerzas de Morena en la entidad. Y, en política, las fracturas internas suelen convertirse en oportunidades para los adversarios. En este caso, la división ofrece, casi en bandeja de plata, el riesgo de perder la gubernatura, alcaldías y diputaciones federales y locales en el proceso electoral de 2027. Morena enfrenta una elección muy complicada, precisamente cuando creía tenerla ganada.
Pero hay que decirlo fuerte y claro: el problema no es, nos convenga o no, la figura y el actuar de Torres Piña. Baste imaginar el escenario contrario. Si Raúl Morón Orozco hubiera ganado la nominación a la coordinación estatal, muy seguramente los seguidores del proyecto del maestro Carlos Torres Piña estarían igualmente molestos, buscando la manera de revertir el resultado. Quedando así al descubierto que la unidad pregonada durante la precampaña tenía más de discurso que de realidad, pese a los acuerdos firmados previamente por todos. Y es que una cosa es firmar la unidad y otra muy distinta practicarla cuando el resultado no favorece. Revertir ahora la nominación de Carlos Torres Piña como coordinador de la 4T en Michoacán es ya punto menos que imposible.
En ese contexto, tan reñido como polarizado, se entienden ,aunque no siempre se justifiquen, las descalificaciones de propios y extraños, incluso entre simpatizantes y militantes de un mismo partido. Las ambiciones políticas tienen esa peculiaridad: con frecuencia, los adversarios más incómodos no están enfrente, sino en la misma fila. Así es como surgió la necropolítica en Uruapan. Son procesos que no solo exhiben los malos términos en que se conducen unos y otros, sino también la controvertida condición humana, particularmente cuando entran en juego el dinero, las posiciones políticas, los espacios laborales, el poder social, los favores, los excesos y todo aquello que alimenta la corrupción y evidencia la ausencia real de valores humanos.
En medio de ese mar de pasiones, afortunadamente, también hay personajes propositivos. No son extraordinarios, hay que decirlo, pero son más parecidos a usted o a mí: gente de buena lid que busca que Uruapan vuelva a ser lo que era, la Ciudad del Progreso. Personas que apuestan por el bien y no por el mal, con la mirada puesta en un municipio mejor para todos. Porque la calidad de vida actual deja mucho que desear y no podemos resignarnos a considerarla normal. La inseguridad no puede convertirse en parte de la rutina ni el miedo en un compañero cotidiano. Nadie debería vivir con el temor de perder la vida a manos de un delincuente por el simple hecho de salir a la tienda de la esquina. Cuando eso ocurre, algo fundamental se ha roto en la vida de una sociedad y pareciera que no hay gobieno.
En ese escenario, Blanca Lara confirmó recientemente su intención y su registro para participar en la contienda electoral por la presidencia municipal de Uruapan. Poco habría que decirse de ella en términos de reconocimiento público: buena parte de la población ya la conoce por su incansable activismo político y social. Mi intención no es impulsar su nominación (para eso ella se basta sola), sino poner sobre la mesa su capacidad de trabajo y la posibilidad de que desempeñe una buena labor en ese puesto. Es una alternativa que habrá que tener presente por el bando de Morena. Sus declaraciones en contra del gobierno local, dejan en claro su postura frente a la problemática social existente.
Quien también hizo públicas sus intenciones políticas en rueda de prensa fue el regidor Carlos Silva, un personaje que no suele buscar los reflectores para cumplir con su responsabilidad. Y eso, en una actividad donde abundan quienes confunden presencia con resultados, no es un detalle menor. Hombre responsable y trabajador, con excelente formación académica, posee la madurez y la sobriedad necesarias, además de ciertos valores morales, para perfilarse como una respuesta viable a lo que Uruapan necesita para salir adelante en el próximo gobierno municipal.

No es un hombre de escándalos ni de impulsos; tampoco de esos que necesitan hacer ruido para hacerse notar. Por el contrario, es razonable y un fiel amante de la buena lectura, lo cual ya es mucho decir en estos tiempos. Es de trato fácil, aunque selectivo; cortés y, podría decirse, sencillo, pero firme y centrado. Cuenta con la experiencia que le ha dado la administración pública como regidor de Morena en los años recientes en Uruapan. Su padre y homónimo fue diputado federal por el PRD. En una contienda donde los reflectores suelen pesar más que los argumentos, habrá que observar hasta dónde pueden llegar la preparación, la experiencia y la sobriedad.
Quien también se anotó, pero para la diputación local por Uruapan Sur, fue el abogado Gerardo Álvarez, un joven entusiasta con reconocida experiencia en el trato y trabajo con los jóvenes, que destaca por su disciplina y dedicación. Al momento, cuenta con cobertura y presencia en poco más del 70 por ciento del territorio electoral (Uruapan, Nuevo Parangaricutiro, Taretan y Ziracuaretiro), lo que lo convierte en un aspirante serio y organizado que seguramente será el referente a vencer en junio de 2027.

Cuenta con el respaldo de conocidas organizaciones sociales y tiene un ánimo contagioso. Entre quienes lo apoyan destaca el exregidor y funcionario público Gerardo Mendoza Rodríguez, junto con todo su equipo de trabajo político. Ese respaldo le aporta una solidez considerable a la propuesta de Gerardo Álvarez. En una elección, el entusiasmo cuenta; pero cuando se acompaña de estructura territorial y organización, suele convertirse en una ventaja competitiva que permite ganar campañas.
Por su parte, Alejandro Moreno Bailón cuenta con una impecable trayectoria como abogado y experiencia como funcionario público. Es un personaje pulcro dentro de la vida de Morena que se registró para la coordinación distrital en Uruapan, respaldado por una serie de personajes al interior de su partido. Discreto y formal, destaca por su formación académica y aspira a alcanzar la diputación federal en el próximo proceso electoral para contribuir, desde el ámbito legislativo, a resolver la problemática social.

Su planteamiento parte de los retos que Uruapan y Michoacán enfrentan para alcanzar mejores niveles de bienestar desde la perspectiva de la 4T. Seguramente habrá quien le dispute esa aspiración; sin embargo, hasta el momento no aparece alguien que represente una competencia seria para él, que constantemente recorre el territorio a pie. Habrá que ver si logra mantener esa ventaja durante el proceso del próximo año.
Los nombres de Juan Manzo Rodríguez, Gabriela Molina y Fabiola Contreras, entre otros, seguramente también sonarán en su momento, especialmente del PT como Carlos Fraga, del Verde Ecologista con Dana Silva e incluso del PRD con Conrado Paz. Pero, hasta hoy, solamente los aquí mencionados han hecho pública su intención de participar en el proceso electoral de 2027. Y mientras no se conozcan las aspiraciones y posiciones de todos los actores políticos, al menos por Morena, será prematuro establecer un contraste completo de sus posibilidades. Lo mismo ocurrirá con los aspirantes de otros partidos, cuya participación permitirá dibujar un panorama político más amplio.
Hay, sin embargo, una definición que no puede perderse de vista: la postura que finalmente adopte Raúl Morón Orozco. Sus decisiones tendrán consecuencias, para bien y para mal, en el reacomodo de las fuerzas morenistas. Porque una cosa es resolver una candidatura y otra, muy distinta, conservar la cohesión de un movimiento que necesita llegar unido a las urnas. De lo contrario, estaría entregando en bandeja de plata todos los espacios electorales al Movimiento del Sombrero, pese a los errores del gobierno de Grecia Itzel Quiroz, no por la calidad moral o laboral de sus integrantes, sino por el fanatismo político de no pocos uruapenses. Por eso, en política las victorias internas pueden terminar siendo derrotas externas cuando se olvida que el verdadero examen no se presenta en las encuestas, sino en las urnas. Ahí nos vemos, en aproximadamente siete meses.
Posdata: Aaaah, casi lo olvidaba. entiéndase o no, el papel que jugarán los medios de comunicación rumbo al 2027 será increíblemente trascendental y brutalmente definitorio: serán los fieles de la balanza, especialmente en municipios como Uruapan. De ahí que periodistas, estrategas y mercadólogos tendrán una responsabilidad determinante en el resultado electoral. Con su experiencia contribuirán a que unos ganen y otros pierdan. Así de simple. Aunque usted no lo crea…. Al tiempo !! Descanse en paz el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, uno de los dínamos de la política, la democracia y de los cambios sociales, a finales del siglo pasado en nuestro país. Todo empezó con el nacimiento de la Corriente Democrática, dentro del PRI. Una historia que tuve la oportunidad de cubrir como corresponsal de La Voz de Michoacán, allá por el segundo lustro de la década de los 80s ….



































