Por Alejandro Esquivel Mendoza / Periodista
En Salvador Escalante, las tradiciones no solamente se celebran: se preservan, se promueven y se convierten en un punto de encuentro entre la historia, la identidad y el orgullo de sus comunidades. La Noche de Ánimas, con Santa Clara del Cobre y Zirahuén como escenarios de una de las expresiones culturales más significativas de la región, representa también una oportunidad para reconocer el trabajo de organización que hay detrás de estas festividades.
En esa tarea, la presidenta municipal, Dayana Pérez Mendoza, ha puesto especial atención en la promoción de las tradiciones y en la coordinación de las acciones necesarias para que habitantes y visitantes puedan participar en las celebraciones. No se trata únicamente de organizar un programa de actividades, sino de entender que el patrimonio cultural de un municipio requiere compromiso institucional, participación comunitaria, apoyo del gobierno municipal y continuidad.
La preparación del Festival de las Ánimas 2026 es una muestra de esa responsabilidad. La alcaldesa encabezó una mesa de trabajo con representantes de los tres órdenes de gobierno para establecer las estrategias del operativo de seguridad y fortalecer la coordinación entre las distintas corporaciones. En la reunión participaron autoridades de la Fiscalía, el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, Protección Civil, Policía Estatal, Policía Municipal y Seguridad Vial, entre otras instancias.
La seguridad es una condición indispensable para el desarrollo de acontecimientos que convocan a habitantes y visitantes. Pero también evidencia que las celebraciones de esta naturaleza exigen planeación, capacidad de convocatoria y colaboración institucional. Preservar una tradición implica, además de mantener viva su esencia, generar las condiciones para que las familias puedan disfrutarla. Esa fue una de las responsabilidades que asumió la alcaldesa Dayana Pérez.
Y es que Santa Clara del Cobre y Zirahuén poseen una riqueza cultural y natural que trasciende sus fronteras. Sus costumbres, sus expresiones populares y la participación de sus habitantes constituyen un patrimonio que merece reconocimiento y protección. Son comunidades que contribuyen a definir la identidad de Salvador Escalante y que encuentran en estas celebraciones una oportunidad para compartir con Michoacán y con México parte de su historia.
El valor de la gestión municipal que encabeza Dayana Pérez Mendoza, también debe observarse en su capacidad para articular esfuerzos y conseguir que las tradiciones no se conviertan en acontecimientos pasajeros, sino en expresiones vivas que se transmitan de generación en generación. La cultura fortalece el sentido de pertenencia, impulsa la convivencia y abre oportunidades para la actividad turística y económica.
Basta recorrer la plaza principal para comprenderlo. El colorido, la multitud, las vestimentas típicas, los aromas de la cocina tradicional, las artesanías y la atmósfera que envuelve cada rincón conforman una experiencia difícil de describir con palabras. Hay algo profundamente emocionante en ese encuentro entre la memoria y el presente, entre las costumbres heredadas y la voluntad de mantenerlas vivas. Es una celebración que conmueve, que sorprende y que permite comprender por qué estas tradiciones forman parte de la esencia de Michoacán.
En Salvador Escalante, la Noche de Ánimas es mucho más que una celebración de temporada. Es memoria, identidad y comunidad. Es parte de la vida misma del lugar y de su gente. Su organización pone de manifiesto la importancia de que el gobierno municipal asuma la responsabilidad de promover la cultura y preservar las tradiciones, entendiendo que su valor rebasa las fronteras municipales y estatales. He ahí la razón de tanto visitante extranjero.
Al final, los pueblos no se distinguen solamente por sus obras o su infraestructura, sino también por aquello que conservan, defienden y comparten con orgullo. La participación de las comunidades y la coordinación institucional son fundamentales para que Santa Clara del Cobre, Zirahuén y todo Salvador Escalante continúen siendo referentes de la riqueza cultural michoacana y consecuente destino turístico nacional e internacional.
Ahí está también la catrina monumental de 12 metros de altura (el doble de la Catrina de Capula) elaborada exprofeso para esta celebración, como una expresión del ingenio, la creatividad y la identidad de un pueblo que sabe honrar sus tradiciones, con el apoyo e impulso de la alcaldesa Dayana Pérez. Así las cosas, cuando se habla de cultura, historia y raíces en nuestro país, hay una afirmación que cobra pleno sentido: Michoacán es el alma de México.



































